El Guante.

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https://www.youtube.com/watch?v=jH0PnwN0ZCY

"Al fin habían vuelto al punto de control que estaba en los dominios de Midgard, lejos de Edén y sus beneficios. La lluvia caía con fuerza, los truenos sonaban con violencia y el viento golpeaba colérico… Pero esto no fue impedimento para que pudieran llegar, al menos, para que pudieran llegar algunos…

El campamento estaba montado por diez puestos grandes y solo dos de esos se dedicaban a sanar heridos…

- ¿Quien anda allí? - Preguntó un hombre con armadura.

- Somos el Equipo 9, división de conquista. Capitán Xylian, necesito entrar ya mismo… No estamos bien y queremos tratar nuestras heridas.

- Entendido - El guarda les dio paso y se apartó para que pudieran avanzar hasta el primer pabellón.

- ¿Cuantos son? - Preguntó una mujer de cabello largo hasta su vientre y con sus manos húmedas por agua caliente donde se lavaba… La expresión del Xylian le respondió -, entonces que cada uno se siente donde pueda y los que estén peor que se acuesten en las camas.

- Ya escucharon - Ordenó el capitán -, todos, apresúrense.

Muchos hombres y mujeres entraron con desesperación, sangrando, jadeando, adoloridos y varios ni siquiera estaban conscientes… El último en entrar fue un hombre con una cicatriz en el vientre y su pecho desnudo.

- Trece - Llamó el capitán mientras se acercaba a la enfermera para que revisara su brazo derecho sangrante. Xylian era un elfo alto, esbelto con un rostro tan fiero y tan afilado como su carácter, su cabellera dorada era curiosamente corta y sus ojos verdes brillaban con poca intensidad -, ¿Se puede saber que mierda haces entrando como si nada?, busca una camilla y acuéstate ahora mismo.

 - No.

- ¿Que estas diciendo? - Esto lo provocó bastante, se alejo de la enfermera y se dirigió a Cross como si fuese a asesinarlo.

- ¿Que sentido tiene… ? - Puso su mano izquierda sobre su frente y la bajó deslizándola por su rostro, escurriendo sus lágrimas y el agua de la lluvia -, fallé, fallamos… Da lo mismo, muchos vamos a morir.

- Trece - Le acertó un puñetazo justo en la herida profunda que tenía en el brazo derecho, esto le hizo sangrar aún más -, ve a una puta cama ahora mismo y es una orden.

- Seguí sus órdenes - Dijo Cross con dolor e ira, sujetando su herida con su mano… «Buena», miró el pecho de su capitán, su cuello, sus labios y luego sostuvo una fiera mirada en sus ojos -, seguí sus órdenes de mierda y no logramos salvarlo… ¿Por qué mierda voy a seguir sus órdenes ahora?, es tan culpable como yo de la muerte de…

Pero el capitán no soportó tanta insolencia, le acertó otro puñetazo en la cara y el meta rasgó la carne de la mejilla derecha. Cross había perdido mucha sangre, su pierna izquierda estaba lo más cerca de romperse y sus brazos no soportarían un segundo más… Cayó como un árbol sobre el suelo y allí se quedó sin conocimiento alguno.

- ¿Alguien más tiene algo que añadir? - Preguntó el capitán, furioso. Respiró profundo y los miró a todos -, quizás unos piensen que lo que dijo El Trece fuese verdad, quizás otros no, pero yo les digo, fallamos y lo hicimos como un equipo… Yo asumo parte, si no es toda la responsabilidad por lo ocurrido… Ahora, traten de sanar sus heridas, la noche aún no termina.

Era verdad, la noche no terminaba allí, otro equipo de apoyo de guardas y enfermeras ayudaron a Cross a subirse a una cama, donde sangró y una enfermera comenzó a coser sus heridas tan abiertas y tan profundas.

La noche parecía tornarse días con cada minuto que transcurría… Dos hombres murieron desangrados y una mujer por no remover una flecha de su espalda a tiempo… La moral estaba baja y la cosa iba a empeorar.

Cuando pasaron siete horas, Cross despertó y comenzó a llorar en completo silencio.

- Mierda… - Susurró entre dientes.

Poco después, Cross escuchó que llamaba a su capitán y este se iba… Pero cinco personas entraron a hurtadillas, entre esas: Anna.

- Cross - Llamó ella con cautela -, la luna te proteja… ¿Que te sucedió?

- Anna… - Cross lloró con más fuerza esta vez y su voz se quebró - Perdóname… Perdóname…

- ¿Que te perdone?, ¿Por qué?, ¡estas vivo! - Se acercó a su amigo y puso gentilmente su mano izquierda en el pecho de Cross… Y con el primer latido que sintió a su lado, entendió por qué se estaba disculpando..

- No pude… - Cross movió la cabeza hacia el otro lado… Donde colocaban los muertos en filas para ser llevados a Edén y enterrarlos en El Jardín - No pude salvarlo…

https://www.youtube.com/watch?v=0NYv3Sck708

- Havoc… - Anna miró cada cuerpo, cada uno, uno a uno, lentamente, esperando no verlo allí… Pero… Esa cicatriz en su rostro… Esa cicatriz que le hizo Cross… Esa barba apenas notable… Ese cabello negro y piel teñida… Era Havoc, sin sonreír, sin intimidarse, solo era Havoc… Lo que quedaba de él.

Anna corrió con rapidez e incluso empujó una enfermera que trató de bloquearle el paso. Llegó hasta él y se desplomó sobre sus rodillas, pasó su mano derecha bajo su nuca y levantó su cabeza como si fuese la de un bebe y la puso sobre sus piernas, con su mano izquierda empujó su pecho casi desnudo para que él quedara cómodo… Pero no lo estaba, ni lo estaría jamás.

- Havoc… - Comenzó a llorar con suavidad, pero su respiración se aceleraba cada vez más y sus lágrimas cegaban sus ojos verdes. -, deja de jugar… Me prometiste que volverías… - Acariciaba su rostro, sus mejillas un poco peludas como tanto le gustaba, siempre se despertaba así… Pero no esta vez.

Acarició su rostro muchas veces, con lentitud y al ver que no respondía, lo hacía más rápido y más rápido.

Havoc estaba destrozado: el lugar donde iba su corazón era un abismo negro y ausente… Su brazo derecho, de metal, su «Guante» estaba cerca a su cabeza… Su otro brazo tenía múltiples puntas de flechas, su pierna izquierda estaba rota y su vientre estaba rasgado.

El guante de metal, que reemplazaba el antebrazo completo de Havoc no se podía remover a voluntad, pues lo había forjado con su piel, con sus huesos… Pero esta vez, no formaba parte de su piel, ni sus huesos.

- Havoc - Llamaba -, Havoc despierta… Havoc soy Anna, Havoc… Por favor… Dioses… Mi Luna, tráelo, tráelo de vuelta, tráelo… Por favor, tráelo, tráelo a mi… Un guerrero no obtiene esta recompensa… ¡TRÁELO!

Apretó su muerto rostro contra su pecho y gritó con todas sus fuerzas.

«¡¡TRÁELO!!»

Anna perdió el conocimiento… Su corazón había explotado de dolor y su alma no soportaba tanta carga… Solamente se desmoronó junto a su amado y dos enfermeras la retiraron del lugar, donde otros guardas la llevaron hasta su habitación asignada en el campamento.

Cross había visto todo… Y aunque no tenía aire para gritar, su corazón aullaba en desolación y pena.

Pasaron dos meses. Anna había recibido una misión en el Norte de Midgard. Se había negado a volver pero la aceptó y decidió irse sola, sin avisar, pero Cross la había interceptado.

- ANNA - Gritó tras ella, pero no se dio vuelta.

- Me voy, Cross - Dijo ella, fría.

- Anna escucha… - Cross quería ver el rostro de su amiga por última vez… Pero no fue así - Perdóname… Sé muy bien… Que no es fácil para ninguno de los dos… Y quiero que trates de reclutarme en tu estadía allí.

- No lo haré.

- Anna…

- Después de esta misión… Escaparé a Árcana… Existe un templo de espíritus donde vive una leyenda sobre la resurrección de los muertos… Voy a buscarla y lo traeré de vuelta - ( https://www.youtube.com/watch?v=4PWyFv0Hs9Q ). Anna comenzó a llorar pero su voz seguía tan firme como antes -. Juro que lo traeré de vuelta.

- Anna… ¿Podrás perdonarme?

- A ti no tengo por qué perdonarte, Cross - Miró el cielo azul en busca de su amado -. Él debe pedirme perdón… Y voy a traerlo para que se disculpe… Y para sanarlo…

- Quiero formar parte de ello…

- Solo los elfos podemos entrar a ese templo, Cross - Con el dorso de su mano derecha limpió sus lágrimas -. No te preocupes… Lo traeré de vuelta y si debo ir contra la luna y otros dioses, que así sea… 

- Yo estaré allí cuando eso suceda, Anna.

Al fin, Anna giró, pero el movimiento fue muy rápido, un abrazo débil fue lo que Cross recibió, pero fue razón suficiente para entenderla…

Cross giró su rostro, no quería ver la cara de Anna en pena, ni quería que ella lo viese así.

El Trece contempló como su amiga elfa se iba caminando, lentamente… Las puertas del Norte se abrieron para ella y poco después… Se perdió en la lejanía…

- ¿Y tú, Havoc? - Preguntó Cross mirando el cielo -, ¿Tú me perdonas por haberte fallado?”

Bueno, dos cosas.

1. … Hpta, esta me dolió mucho más que la misma Anna fuese la muerta… Es chistoso que yo mismo me haga llorar con estas vainas, pero todas mis creencias que tuve y tengo de lo que es “amor de verdad”, yacen en estos dos bastardos…

2. Nunca pongo canciones así, o bueno, casi nunca de final, pero la letra encaja de una forma tan absurda, que simplemente tenía que meterla… 

Thank you.

(Source: pixalry, via geekroom)

uuchiha:

Mom: food’s ready 

Me: 

image

(via animeobsession101)

Kingdom Hearts Series Menus

(Source: avzu, via finalfantasy-x)

"Luego… De pasar por la cocina… Recordé aquel momento donde, ella gentilmente levantó su falda para mi…"

"Nos vamos a comer vivos en la cama…"

A veces sé que estoy muy loco, muy muy loco y tanta locura no es buena… Pero luego veo a la gente y me pregunto… ¿Estoy tan loco como para que mis ideas sean consideradas erradas?, ¿O simplemente el protocolo es demasiado excesivo?…

Pobre alma en pena y cuanto me gustaría ayudarte. E.B.

Hija Del Amor Verdadero

(Shirotsumekusa – Naruto Shippuden)

El medio día recién había pasado, los hombres salían de sus casas para volver a la caza o la pesca, las mujeres buscaban nuevamente en los cultivos y lo niños jugaban con ramas y piedras.

Un hombre ya había recibido una gran noticia, pero la distancia le separaba de conocer a la persona que más amaría en la vida, aunque aún no lo podía creer.

El pueblo era pequeño pero sus carreteras eran amplias y bastante ocupadas, pues era un pueblo mercante. Un grupo de cuatro personas iban a caballo, tan rápido como les era posible.

- Cálmate – Dijo la mujer del grupo -, que cansarás al caballo y no podremos llegar.

- Ustedes no lo entienden – Refunfuñó Havoc -, está por nacer y no quiero perderme ni un segundo, ¡ni uno!

- Havoc – Llamó su compañero al lado, en un caballo blanco -, vamos a llegar, solo ten algo de paciencia…

- ¿Y si algo le sucede?, ¿Y si atacan bandidos?, ¿O necesita algún medicamento o poción?

- Yo soy la de las pociones aquí – Advirtió Sarah con ira en el tono.

- Vale, ya, pero, ¿Y si…?

- Calma – Respondió otro hombre tras Havoc.

- No puedo calmarme – Susurró Havoc tras unos pocos minutos, apretó las riendas del caballo y empezó a correr salvajemente entre la gente.

(Time of the dreamwatch – Chrono Cross).

- ¡Havoc! – Gritó su compañero, molesto y asustado por su conducta

- ¡Lo lamento, Cross! – No giró su cabeza, en vez, se acomodó para ir más rápido sin tratar de lastimar a la gente a su paso.

- ¿Qué haremos? – Preguntó Sarah -, quiero decir, esta en su derecho de irse corriendo pero las pobres personas…

- Pues nada, iremos tras él, Clow, Sarah, vamos – Cross imitó las acciones de Havoc y empezó a correr tras él en su caballo.

Havoc no podía contener la sonrisa en su rostro mientras obligaba su caballo castaño a cabalgar con rapidez entre la gente, pronto llegaría, si los Dioses fueran compasivos, llegaría justo al atardecer, pero no quería esperar tanto, por eso obligó al caballo a correr a mayor velocidad.

- Vamos chico, tu puedes – Susurró al oído mientras iban a toda velocidad.

- ¡Havoc! – Gritó Cross tras él, a unos cuantos metros

- ¡Ya casi llegamos! – Le respondió levantando los brazos.

- Vamos, que donde logren alcanzarnos me van a reducir el paso, vamos, ¡vamos!

- ¡Havoc, tranquilo, no debemos llamar la atención! – Le recordó Clow, a lo lejos también, recién terminaban una misión de espionaje e irse corriendo no sería la mejor opción.

No escuchó, siguió corriendo, pero Sarah notó más jinetes aproximándose, a gran velocidad.

- Tenemos compañía – Dijo Sarah, aburrida de lidiar con policías locales.

- No son policías – Susurró Clow -, son mercenarios, seguramente piensan que llevamos algo de valor debido a nuestro correteo por el pueblo, ¿Qué haremos?

- Seremos dos grupos – Explicó Cross -, yo iré con Havoc para protegerle, ustedes dos encárguense de ellos.

- Entendido – Respondieron sus compañeros.

Cross obligó a su caballo a correr casi tan desesperadamente como el de su amigo, pero esto no redujo mucho la distancia entre ambos. Cross trataba de explicarle a Havoc, a gritos, que estaba llamando demasiado la atención, pero él no prestaba atención, una cosa más importante ocupaba su mente en ese momento y era llegar a la entrada Norte del Castillo.

- ¡Ten más cuidado, Havoc, maldita sea!

- ¡Ya veo la jodida entrada! – Havoc estaba eufórico, el sol se posaba rojo pero no había muerto aún. Su caballo empezaba a cansarse en extremo y comenzó a reducir la velocidad de forma drástica -, ¡No ahora!, vale, lo siento.

Se bajó y comenzó a correr con su armadura encima, parecía que no le pesara nada sus espadas, pociones, monedas de oro y bueno, el resto de su armadura.

Cross estaba sorprendido, pero su caballo tampoco soportaba tanto abuso, así que bajó de él también y trató de alcanzarlo.

La diferencia era notoria, Havoc pudo entrar por el portón gigantesco y allí, comenzó a correr hasta la casa de la Señora Itay, una señora vieja que cuidaba de los enfermos y mujeres en embarazo.

Al abrir la puerta con fuerza, la mujer estaba de espaldas a él.

-  ¡Señora Itay! – Gritó Havoc, ansioso -, ¿Llegué a tiempo?

- Llegas tarde… - Susurró con tono triste y desolador.

- ¿Llego… Tarde?… – El corazón de Havoc se detuvo unos instantes.

(Kikyou – Naruto Shippuden).

- Si, ella ya ha llegado – Dio media vuelta y en sus arrugados y feos brazos, estaba una niña envuelta en tela roja y azul, dormía plácidamente, pero la presencia de su padre le despertó y trató de estirar sus pequeños brazos -, además, parece que te conoce…

- ¿Ella? – Susurró Havoc, su tan esperado hijo, era una niña, algo que hizo que se le derramasen las lágrimas de felicidad -, ella… Ella… - Trató de acercarse pero, temió por hacerle daño con su armadura puesta.

- Así es, es ella, y su nombre… - La vieja mujer puso con mucho cuidado y delicadeza, la bebé en los brazos de su padre y este, cayó de rodillas en el suelo contemplándola.

- …Es Nara… - Sus orejas no eran tan puntiagudas como las de un elfo normal y sus mejillas eran redondas, su piel era más oscura que la de su madre, pero más clara que la de su padre y sus manos pequeñas apretaban, ambas, el dedo índice derecho de su padre.

Havoc lloraba de emoción, esperaba este momento por mucho tiempo y al fin la conocía…

Cross llegó de golpe tras él y al ver a Havoc de rodillas, temió porque algo malo hubiera sucedido, pero la mujer mostró una sonrisa con sus feos labios y los selló con su dedo para pedir silencio. Se acercó a su amigo, colocando su mano izquierda sobre su hombro derecho y allí pudo ver a la recién nacida.

- Felicidades… - Susurró Cross – Ya eres padre.

- Hola Nara… - Dijo Havoc con la voz quebrada -  Soy tu padre… ¿Sabes como me llamo?

La niña soltó una leve risita.

- Havoc, el Herrero Brazo-Metal… - Dijo una voz débil que provenía del pasillo, era Anna acompañada por dos enfermeras que la sujetaban – No quería… Esperar a que entraras con ella y les rogué a las hijas de la Señora Itay… - Las hijas la sentaron sobre una silla y allí se acercó Havoc con velocidad y cautela.

- Eres mucho más fuerte que yo – Dijo Havoc, mirando la madre de su hija.

- No lo soy… - Respondió con sus ojos con ojeras y su cara cansada – Solo aguanté lo suficiente…

- Tú trajiste al mundo al ser más importante de nuestras vidas… - Susurraba para no molestar los delicados oídos de su hija – Yo nunca podría haber hecho algo como esto…

- Havoc – Puso su mano derecha, que con mucho esfuerzo, llegó a la mejilla izquierda de su amado y le besó con suavidad los labios.

El beso fue interrumpido por dos palmas pequeñas que tocaban las mejillas de cada quien. Nara tocaba sus rostros mientras reía suavemente.

 

La señora lloraba, mirando desde la entrada.

- Es la primera de su nombre… - Susurraba mientras se limpiaba la cara.

- ¿Qué quieres decir? – Cross no quería derramar lágrimas, pero una se le escapó por el ojo derecho, con un veloz movimiento, la secó.

- Nunca antes había existido una elfa con rasgos humanos… Es la primera de su nombre.

- Es la primera… ¿Semi-Elfa?

- Es la primera.

- Havoc… - Recordó todos aquellos extraños experimentos de Havoc, entre tantos, las extrañas lanzas de rubíes y su espada de obsidiana… - Maldito idiota, eres un genio.

Y con un suspiro, otra lágrima acarició la cara de Cross

Un fatídico reencuentro.

(The Sorrowing Meadows – Dust: An Elysian Tail)

La noche estaba en su media vida cuando ciertos guerreros de Edén habían finalizado con un ejército rebelde de gran tamaño a las afueras de Árcana… Pero la parte curiosa de esa noche, fue que no todo fue gracias a ellos.

- Sarah, Anna, Clow, ¿Están todos bien? – Preguntó Havoc con su maza en la mano.

- Todos bien – Respondieron al unísono.

- Excelente, avancen conmigo, tengo una leve sospecha que encontraremos algo por allí – Dijo señalando con su maza hacia un bosque no muy lejos de allí.

Era un bosque espeso y la noche le hacía aún más oscuro, pero avanzaron sin temor, algo cansados pero no heridos, así que no existió excusa para regresar. Cuando finalmente llegaron, se toparon con el líder del ejército rebelde: Un hombre alto, esbelto, de barba gastada y torcida, ojo de palo y una espada larga en su cintura.

- Lo sabía – Dijo Havoc mirando al hombre, pero al acercarse, pudo ver que algo se movía a lo lejos. El bosque había terminado abruptamente a los pies de una montaña, como si alguien la hubiese construido justo allí para dividir el bosque. Fue entonces, que de una parte alta, alguien cayó sobre el líder y le arrancó la cabeza de un solo tajo de su espada –. Venganza…

- Listo – Dijo el hombre de la espada tirando la cabeza de su victima cerca a la posición de Havoc -, ¿Qué buscan tan lejos del grupo?

- Havoc, esa no es… - Dijo Sarah, notando la espada del hombre, pero este llevaba consigo una capa que le cubría todo el cuerpo, y su capucha no permitía ver nada más que sus labios fruncidos.

- Venganza De Sangre – Respondió Havoc -, no, es su hermana bastarda… Venganza.

- Pero ambas pertenecen a… - Empezó Anna

- Cross – Respondieron Havoc y Clow.

- Esta… - Dijo Cross limpiando la sangre de su espada con un movimiento ágil y brusco y después, envainándola – No era la forma en la que esperaba verlos…

- Tenemos órdenes de arrestarte y llevarte de regreso con nosotros para tu ejecución – Dijo Havoc caminando hacia él rápidamente y apretando su maza con odio -, y ahora que por fin nos vemos, ¿tienes la arrogancia de decir que así no esperabas vernos?, ¿entonces cómo?, ¿bebiendo cerveza y comiendo manzanas como siempre?

- Algo por el estilo – Respondió Cross con sarcasmo mostrando su segunda espada -, no estoy de ánimos de enfrentarlos, mucho menos de asesinarlos… Debo marcharme y debo pedirles que se aparten.

- ¿Qué dices? – Respondió Havoc al borde de escupir de la ira que tenía -, Cross El Trece, renegado y desertor, quedas bajo arresto por órdenes del Alto Mando de Edén.

 - Lo diré una vez más: déjenme pasar – Cross mostró su rostro y su cabellera, ahora más larga caía sobre sus hombros hasta su pecho… Uno de sus ojos estaba cubierto por su melena, pero esto no le impedía ver a su antiguo amigo con claridad.

- ¡A él! – Ordenó Havoc corriendo hacia Cross, pero en ese instante, varias sombras se postraron en el muro que había en la montaña tras Cross, todas estas eran tan oscuras como el cielo.

- He hecho nuevos amigos que no quiero que conozcan aún… Así que, por favor, deténganse y déjenme pasar.

- ¡SARAH, A ÉL! – Ordenó Havoc mientras lanzaba su maza con fuerza. Sarah apretó su báculo y de él, brotó un brillo verde con fuerza. El pasto que pisaba Cross se estremeció y trató de atarlo, pero Cross saltó hacia atrás con velocidad.

(Kokuten – Naruto Shippuden).

Pero había olvidado la maza, así que se dejó caer de espaldas. La maza pasó sobre él y con el impulso de la caída, recogió sus pies para ponerlos cerca de donde estaría su cabeza en ese momento.

Allí estaba, Cross de pie, con sus dos espadas desenvainadas y listo para luchar, pero dos voces distrajeron su mente durante un instante.

- ¡VAMOS A AYUDARLE! – Gritó una sombra con una espada en su mano izquierda.

- ¡SON MÁS Y NOSOTRAS VAMOS A EQUILIBRAR ESTO! – Respondió otra sombra con una espada en su mano derecha.

- ¡NO! – Ordenó Cross - , ¡VOY A DETENERLOS!

- ¡ARROGANTE! – Gritó Havoc mientras envainaba su espada de la cintura y lanzaba un tajo bestial sobre su oponente.

Cross tuvo que cruzar sus espadas para bloquear el golpe, la fuerza física de Havoc era impresionante y era un punto que Cross no olvidaría con facilidad.

Aprovechó su velocidad y empujo hacia abajo sus espadas para que la de Havoc se resbalara por el camino trazada por sus rivales de acero.

 De repente, Havoc saltó hacia atrás, Cross levantó la mirada, su cabello flotó unos segundos en el aire y el cielo cambió de color negro a rojo: era una bola de fuego, de Anna.

Cross rodó hacia atrás pero parte del fuego logró golpearle la espalda. Siguió girando hasta que este finalmente se apagó.

Clow había llegado antes de que pudiera levantarse, pero con un solo puño en la quijada, fue suficiente para sacar a Cross por los aires.

- Los tatuajes de Clow… - Lo recordaba, pero no había luchado contra ellos.

- AL FIN LUCHAMOS, EH, CROSS EL TRECE – Respondió su ex–compañero.

Se recuperó antes de caer, pero Clow estaba nuevamente allí, listo para golpearle, pero Cross había extendido su brazo y con él, su espada Venganza. Una luz verde apartó a Clow de clavar la espada en su corazón.

- Sarah ha mejorado – Susurró Cross limpiando la sangre y saliva de su boca, el golpe había sido duro.

- Y YO TAMBIÉN – Havoc saltó tras él para golpearle con la maza, la había recuperado durante el levantamiento de Clow.

Cross saltó y evadió el golpe, pero en el aire, otra bola de fuego le esperaba.

El fuego estalló en el aire y esto hizo pensar que por fin habían dado un golpe directo… Pero no fue así, Cross había cortado el fuego en cuatro partes iguales antes del impacto, la rapidez hizo que se disipara y Cross estaba corriendo hacia Anna cuando Clow pudo verle.

- ANNA, CUIDADO – Gritó él.

- Muy tarde… - El cabello de Cross cubría la mitad de rostro, pero su objetivo no era matarles, no de esa manera, así que dobló sus espadas de tal forma, que los cortes no serían más que golpes bruscos y así, Anna fue golpeada en el vientre, en la espalda alta y finalmente en la cara, todo en cuestión de segundos.

- MALDITO BASTARDO – Gritó Havoc, quien liberaba su poder y su furia, entró en Frenesí.

- Problemas… - Anna estaba herida y aturdida, pero no muerta… El Frenesí de Havoc podría lastimarla a ella también… ¿O quizás Havoc lo había controlado al fin?.

«Tendré que averiguarlo»

Cross había entrenado lo suficiente para dominar su Estado Alterado, con ello, entró en Ruptura y corrió hacia Havoc a toda velocidad.

En comparación, Cross estaba cerca de alcanzar la velocidad de Clow con sus tatuajes, pero la Ruptura de Cross llevaba ese limite a nuevos niveles: Clow no podría compararse a Cross.

Havoc movió su maza con fuerza, pero Cross había doblado las rodillas en ese instante. Aún así, la fuerza era masiva, el viento generado por el movimiento de Havoc era demasiado fuerte para no perder al menos, el equilibrio, pero fue más allá: Cross fue arrastrado por la tierra veinte metros.

- Pudo ser mortal… - Susurró mientras escupía la tierra de su boca

- ACABARÉ CONTIGO – Gritó Havoc, que de nuevo, estaba sobre él, la maza se alzó y cayó sobre el lugar donde estaría Cross.

Se había deslizado rápidamente cuando Havoc levantó su maza, estaba en su espalda y para evitar que el movimiento de su rival lo empujara lejos nuevamente, clavó su espada Venganza en Havoc: Desde su espalda, atravesando la carne y llegando al otro lado, por el hombro.

Pero una luz verde le interrumpió el acto en completo, su armadura brilló y luego, estaba volando sobre sus rivales: Sarah tenía su báculo en movimiento.

Con este acto, Cross perdió su espada y Clow se acercaba a él.

- Verás de lo que soy capaz – Le amenazó cuando le golpeó la espalda con un fuerte puñetazo directo.

Cross gritó de dolor pero sus habilidades estaban más allá de lo que sus antiguos amigos esperaban: en un segundo, se dio vuelta y agarró el antebrazo de Clow, lo apretó con fuerza y giró para lanzarlo sobre la tierra.

Ambos cayeron, uno sobre el otro, pero Cross había dejado su codo sobre la cara de Clow y esto le hizo perder el conocimiento y Cross, al borde de perder su hombro, pues casi lo disloca.

Sarah estaba asustada… Sus compañeros habían caído, era la última totalmente en pie… Anna aún se recuperaba y Havoc estaba sangrando.

- No temas – Dijo Cross -, lo haré rápido.

Y empezó a correr tras ella. Sarah trató de capturarle nuevamente con su báculo, pero era demasiado rápido y cuando llegó al fin, un golpe en su vientre le hizo perder todo su aire y su conocimiento.

- MALDITO SEAS – Havoc se puso tras él, con su brazo herido y su hombro penetrado por la espalda, tomó la espada que tenía enterrada y la sacó con brutalidad para tratar de cortar a Cross por la mitad.

La sorpresa fue un factor de ventaja para Havoc, pero Cross seguía estando por encima de él.

Cross sacrificó ambas espada chocándolas de tal manera que se libraran del control de sus poseedores. Ahora, ambos estaban sin armas, pero Havoc gozaba de su Frenesí y su tan acelerada fuerza bruta.

- Jugaré sucio esta vez – Susurró Cross mientras sacaba una gema de su peto. Esta brilló y toda herida que tenía Cross visible, desapareció, de él, apareció un aura nuevamente, un aura que solo alguien con la Ruptura podría generar… Y la lluvia de puños y patadas comenzó sobre Havoc.

Cross era muy rápido y no lograba detenerlo… Cuando le golpeaba la cara, y colocaba su antebrazo para bloquear otro golpe, una patada le acosaba las costillas.

En segundos, Havoc cayó al suelo con su cuerpo lleno de moretones y sangre.

(Himetaru Toushi – Naruto Shippuden).

Cross envainó sus espadas nuevamente y caminó hacia Anna, que tosía sangre.

- Anna – Empezó Cross con una mirada neutra -, escúchame… Esto no era lo que tenía pensando…

- Dioses… - Anna temía… Más allá de su vida y por Cross, temía por la vida de Havoc – No lo mates, por favor.

- Tranquila – Cross se arrodilló junto a ella y le ofreció su mano, ella la tomó con precaución y lo miró con recelo -, no voy a matar a ninguno… Toma – Sacó la misma gema y se la dio con delicadeza -, creo que conoces muy bien estas gemas… Escucha, lo siento… Les dije que se apartaran… Y quisiera poder hablar con ustedes mejor… Pero ya conozco mi reputación – Miró a Havoc con cuidado -, el renegado y desertor… Lo sé, pero no es así y lo que hago ahora, es por el bien de todos nosotros…

- Yo… - La gema brilló en manos de Anna y todo el dolor que sentía, desapareció, incluso la sangre que tenía en la boca – Dioses, esto es…

- Si, exactamente… - Cross mostró, por unos segundos, un rostro lleno de tristeza y pena – Bueno, me marcho… - Caminó hacia lo lejos y a una distancia prudente, se detuvo – Diles nuevamente, que lo siento y espero encontrarlos una vez termine… - De repente, todas las sombras que se posaban en el muro de la montaña, saltaron para posar tras Cross con sus rostros y cuerpos ocultos en una tela negra.

- ¿Qué estás haciendo? – Quiso saber Anna, pero Cross había caminado su mirada, su rostro: Ahora era un rostro dividido en dos partes: Una parte, la blanca, mostraba parte de su frente, su ojo castaño adornado de un extraño blanco, su nariz, su mejilla y su boca. La otra parte, era su cabello, que en su punta brillaba de un tono gris y el resto, aunque le recordase café, estaba negra.

Y esa fue la última imagen que tuve Anna esa noche, sus amigos tirados en el suelo, Cross, posando frente a unas extrañas sombras y cubriendo su cabeza nuevamente y marchándose al olvido.